
Desde hace unos años, 3 para no exagerarle tanto, más de uno de los que están leyendo estas líneas, se trasnochaba 2 o 3 veces por semana, los motivos de nuestros desvelos eran una noche en el antro, una buena charla con refrescos amargos en el boulevard, en fin, eran un sinfín de motivos, menos el Facebook o el Twitter.
Así es, nuestras noches han cambiado gracias al Facebook o el Twitter, para muchos ahora el desvelo en las redes sociales es un alivio, una válvula de escape, un “lapsus” muy satisfactorio para conciliar el sueño.
Ahora nuestros desvelos están acompañados de confesiones, cursilerías (para unos), de pasión, chistes, pifias de políticos, fragmentos de canciones, en fin, nuestras noches están llenas de algo inexplicable y que al mismo tiempo “adictivo”, pero nadie me va a dejar mentir, todos tenemos un espacio en nuestra agenda en las noches o madrugadas para “twittear” o facebookear”.
Y ahora que tengo desvelos más seguidos, como seguramente ustedes también los tienen, se me vino a la mente un lo que #MiAbuelaDice, “Hijo, en esta vida, lo que más mata son los desvelos”, y como tiene razón mi abuela, lo peor del caso, que los desvelos se sienten a la larga.
Pero el asunto del desvelo a causa de la adicción a las redes sociales me alarmo un poco cuando supe que en Reino Unido abrieron una clínica especializada en atender a personas adictas a las redes 2.0, pero esto lo hablaremos en otra ocasión.
El otro día hice un ejercicio, y la explicación que daré a continuación no es una invitación para que ustedes lo hagan, okey.
Me pregunte lo siguiente: ¿Qué hacía antes de 11 de la noche a 3 de la madrugada?, ¿Qué he dejado de hacer por estar despierto de 11 de la noche a 3 de la madrugada?, ¿A qué hora me levantaba todos los días?, ¿Con qué humor me levantaba todos los días?.
También me cuestione, ¿Cómo eran mis días sin desvelos tan seguidos?, ¿Cómo charlaba con mis amigos sin las redes sociales?, a estas preguntas se sumaron unas 15 más y la verdad, me sorprendí con las respuestas.
Hay que reconocer que en cierto grado nuestras vidas han cambiado y esto se lo debemos al tiempo que le dedicamos a las redes sociales en las noches o madrugadas, para algunos las cosas han cambiado para bien y en otros para mal, pero lo más llamativo del asunto es que no nos damos cuenta como nos envuelven estos cambios.
Esto no termina aquí y ustedes no me van a dejar mentir… Así que sigamos disfrutando los desvelos. @luisespadas
Comentarios
Saludos amigos, y por cierto, hay que vernos en personas para cotorrear con los viejos tiempos